Casos reales en trabajos de regresion

Terapia regresiva

-Caso 1. Betty, quemada en la hoguera.
Betty fue otra paciente que utilizó la terapia de regresión para poner fin a su dependencia de los medicementos. Sufría de asma, alergias y debilidad del sistema respiratorio desde la infancia.

Necesitaba inyecciones de adrenalina, dosis de esteroides y otra medicinas para controlar sus ataques y síntomas. Parecía destinada a pasar el resto de su vida acosada por esos terribles ataques de asma, dependiendo sólo de los medicamentos para respirar. Durante la terapia de regresión empezó a sofocarse y a jadear. Me relató que la estaban quemando en la hoguera, hacia finales de la Edad Media. El humo lo llenaba todo; se le estaban quemando los pulmones. Por fin Betty salió flotando de su cuerpo y quedó suspendida por encima de él y la multitud, observando la horrible destrucción de su cuerpo entre llamas. Después de la regresión, su asma mejoró casi de inmediato. Aún me maravilla que síntomas tan graves, que la habían paralizado durante toda la vida, pudieran resolverse literalmente de la noche a la mañana. Me parece milagroso. Sin embargo así fue, junto con la mayoría de sus otras alergias. Después de su experiencia, Betty dejó muy pronto el descongestionante adictivo, sin experimentar como consecuencia más que una mínima congestión. No sólo despareció la dolencia, sino que la calidad de su vida mejoró incalculablemente. Sus miedos disminuyeron de modo notable.
Betty no es la única de mis pacientes que se ha curado de alergias o problemas respiratorios crónicos mediante el recuerdo de una experiencia de muerte que incluye el abrasamiento de los pulmones o la sofocación. Como las migrañas, el asma, las infecciones respiratorias y las alergias son dolencias físicas de la vida actual que parecen originarse en experiencias sufridas en vidas anteriores.
Los traumas físicos pasados parecen dejas residuos físicos en el presente.

Weiss,Brian-“ A través del Tiempo”
-Caso 2. Mujer implacable consigo misma y con los demás. No le permite a nadie que se equivoque.

Se trata de una mujer implacable consigo misma y con los demás.
No le permite a nadie que se equivoque. Tiene discusiones frecuentes y es muy hiriente, hace callar al otro. En una discusión es muy fácil rescatar sensaciones. Le pido que me cuente su última discusión y que identifique la sensación dominante.

Terapeuta: Fíjese, en el momento más álgido de la discusión, ¿cuál es la sensació dominante?

Paciente: Bronca; siento mucha bronca.

T: Eso es; ahora, cierre los ojos…y sienta esa bronca…eso es. ¿Dónde la siente?, localícela en el cuerpo.

P: Acá ( Señala el estomago)

T: Muy bien .Ahora sienta esa bronca más profundamente y vea…¿Cómo es esa bronca?. ¿ A que se parece?

P: Siento un puño que me aprieta acá. ( Señalando el estomago)

T: ¿Qué más?

P: Es como una caldera que explota (¡ Atención! Esto es muy fuerte, ya que está surgiendo la memoria del pasado.)

T: Sienta todo eso. ¿Qué más?

P: Siento que estoy transpirada…siento bronca en el cuello…siento que me ahogo…

T: Eso es, sienta todo eso. ¿Qué más?

P: Me siento apretada…( comienza a agitarse) no puedo respirar…

T: Y si estuviera en un lugar, ¿ Dónde estaría?

P: Es como que estoy encerrada en algún lado…me transpiran las manos y los pies.

T: Muy bien. Ahora retenga todas esas sensaciones y al contar de uno a tres, irá directamente al hecho que está provocando estas sensaciones. Uno…dos…tres. ¿ Qué está pasando?

P: La caldera de un barco. (¡Ahí está!) Es todo sucio, no se puede respirar…no quiero estar más acá…voy a producir mucho humo…

T: Siga; ¿Qué más?

P: Explotó la caldera…yo lo hice. ¡Qué idiota!

T: Y esto, ¿Cómo se relaciona con su problema con las discusiones?

P: Yo soy el responsable. Yo echo fuego a la situación.

Vean que interesante. Al principio, asemejó la sensación de bronca a una caldera que explota. La mayoría de las veces, la definición que el paciente le da a una sensación tiene que ver con una situación del pasado. Hay que estar atento a estas expresiones porque a través de ellas habla el subconsciente. Interesante también la definición del final:” yo le hecho fuego a la situación”. Ahora puede hacerse cargo de su responsabilidad y también comprender por qué no le permite a nadie que se equivoque.

Dr. Cabouli-“Terapia de vidas pasadas”

-Caso 3. Gregory, el bufón castrado.
Este hombre, a quién llamaré Gregory, había probado en vano otras muchas terapias. Cuando le entrevisté, quedó bastante claro que el sentimiento predominante relacionado con sus genitales era el de vergüenza. Desde el punto de vista físico, sus partes eran extremadamente sensibles y era un hombre atormentado por su impotencia sexual.
Tan pronto como Gregory fue invitado a sentir a fondo su vergüenza ligada a sus genitales, se encontró en un castillo francés en tiempos de la revolución. Está vestido de bufón, pero con los genitales expuestos. Ante él hay una chusma colérica que acaba de irrumpir en el castillo tras forzar sus puertas. Se le echan encima, lo apalean salvajemente y lo castran. El no opone ninguna resistencia y muere con este pensamiento: “ Me lo he merecido”. Al retroceder algo más en esa misma vida se evidencia con claridad los orígenes de su muerte y la vergüenza experimentada. Como criado convertido en bufón por sus amos del castillo, se ve obligado a participar en las orgías de aquellos nobles degenerados y hastiados de todo. Una de las practicas que más le repugnan consistía en asistir, sazonándolas con bromas y chistes, a las violencias sexuales y escenas de sadismo de aquella gente con jóvenes campesinas raptadas y traídas al castillo para este fin. A menudo, después de abusar espantosamente de ellas, sus depravados amos las asesinaban y hacían desaparecer. Incapaz de protestar e identificándose a fondo con aquellas jovencitas que pertenecían a su misma clase, el bufón acabó por expiar de alguna manera su irremediable complicidad, ofreciendo sus genitales a la horda revolucionaria de campesinos que asaltaban el castillo. Sentía que había hecho traición a su clase, a aquellas mujeres y a su propia sexualidad natural. Tales eran las ideas y sentimientos que inconscientemente lo acuciaban cada vez que se acercaba a su esposa. El contar esta terrible historia ayudó grandemente a Gregory a recobrar el normal respeto de sí mismo y mejorar sus relaciones conyugales.
En mi labor terapéutica, uno de los tratamientos más intensos y eficaces se lleva a cabo cuando la historia de la vida pasada se concentra, por decirlo así, en el nivel corporal. No cabe duda de que, en muchos casos, el cuerpo es una zona muy inconsciente y por ello almacena con relativa facilidad conflictos profundamente ocultos.

-Woolger, Roger J- “Otras vidas, otras identidades”