Sxo Sentido, el canal de YouTube español que habla a los adolescentes sobre sexualidad

Sxo Sentido, el canal de YouTube español que habla a los adolescentes sobre sexualidad

Sxo Sentido, el canal de YouTube español que habla a los adolescentes sobre sexualidad

María Hernández

La educación sexual ha dejado de ser lo que era. Las charlas en los institutos en las que hablan sobre métodos anticonceptivos o cómo prevenir las enfermedades de transmisión sexual ya no son suficientes para los adolescentes, que buscan información a través de múltiples canales.

YouTube se ha convertido en la principal fuente de información para muchos jóvenes, y por eso la terapeuta sexual Maite Domènech y el cineasta David Victori decidieron que era el canal ideal para lanzar su proyecto Sxo Sentido.

¿Por qué nace Sxo Sentido?

Maite Domènech trata a diario con todo tipo de personas que quieren aprender sobre diferentes aspectos de la sexualidad. “Como terapeuta sexual, me he dado cuenta de que falta mucha información, hay mucha precariedad en las relaciones sexuales, falta profundidad”, nos explica. Ahora, “nadie te enseña a hacer el amor”, dice Domènech, que considera que “el sexo es una manera de conectarse con el otro”.

La desinformación, la “soledad sexual”, no solo se observa en los más jóvenes. Domènech lo ve a menudo también en adultos, y es esto lo que le preocupa, pues son estos los que transmiten esta percepción del sexo a sus hijos, a los adolescentes que comienzan a explorar su sexualidad.

Por ese motivo, la terapeuta cree que los jóvenes son el público ideal para Sxo Sentido, para enseñarles sobre “sexo consciente” y romper esta cadena de desinformación que deriva, en muchas ocasiones, en unas relaciones sexuales “muy genitales”, explica. Un ejemplo de esto

La idea de Sxo Sentido es “dar herramientas para poder vivir el sexo de una manera mucho más placentera, íntima y natural”, según explican en el propio canal de YouTube.

Para llevar a cabo esta complicada tarea, Domènech quería crear “algo que puedan ver desde su casa, en la intimidad”, pero no tenía claro el formato, ni el canal. Fue el cineasta David Victori, con quien coincidió en uno de sus talleres, quien le dio una consistencia audiovisual a un proyecto que, cada dos semanas, resuelve dudas sobre sexo a un público muy diverso.

¿Qué temas se tratan en este canal?

El objetivo principal de Sxo Sentido es enseñar a los jóvenes que empiezan a descubrir el mundo del sexo a conocerse a sí mismos, su cuerpo, para que disfruten de su sexualidad de una manera consciente.

Para ello, Maite Domènech y los tres jóvenes youtubers Dylan Rubio, Lía Ribas y Sergi Abreu, tratan temas sobre los que todo el mundo se ha preguntado alguna vez a lo largo de la vida, como la masturbación o las primeras relaciones sexuales.

En los primeros capítulos, Maite habla con Dylan, Lía y Sergi sobre quererse a uno mismo. Mientras la terapeuta explica diferentes aspectos sobre el cuerpo y la relación que cada persona tiene con el suyo propio, los tres youtubers hacen preguntas y comentan sus propias experiencias.

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Lía, Dylan, Maite y Sergi, los youtubers de Sxo Sentido. | Foto: Sxo Sentido

Además, el feedback de los espectadores es muy importante para ellos, que organizan los capítulos teniendo muy en cuenta las preguntas y comentarios de sus seguidores. “Esto está muy vivo”, asegura Domènech.

Aunque todavía no se sabe si habrá segunda temporada, los chicos de Sxo Sentido tienen claro que les “encantaría que hubiera una segunda temporada”, que pasaría de hablar sobre la relación con uno mismo a tratar temas sobre las relaciones con otra persona.

Un canal para todas las edades

Sxo Sentido está dirigido a un público joven, adolescente, pero Domènech confiesa que recibe comentarios de personas de todas las edades. La desinformación a la que se refiere anteriormente no solo se da en los adolescentes, por lo que los temas que se abordan en el canal pueden ser de gran ayuda para cualquiera.

A veces, incluso, reciben comentarios de padres que agradecen los consejos para luego transmitirlos a sus hijos, nos cuenta Domènech, que explica que la información de sus vídeos “es para todo el mundo, lo que es joven es la forma de contarlo”.

Así, aunque sean jóvenes quienes cuentan sus experiencias y planteen sus dudas, todo el mundo puede beneficiarse de estas conversaciones relajadas, sinceras y educativas que Sxo Sentido trae a nuestras pantallas cada dos semanas.

 

Una llamada de auxilio

Una llamada de auxilio

 

Una noche, de  hace aproximadamente un año, recibí un whatsapp, un tanto inquietante.

Alguien me preguntaba si le podía ayudar, y me hacía un montón de preguntas, algunas inconexas, otras con un cariz sexual un tanto extrañas, y otras que… inesperadamente, tocaron mí corazón.

En otro momento hubiese bloqueado sin pensarlo a esa persona, pero había algo en esas preguntas y en la manera de formularlas, que hicieron que siguiera la conversación…

Una intuición sutil  me decía que debajo de esa palabrería había alguien que necesitaba ayuda desesperadamente, que detrás de ese cuestionario había angustia, y mucha soledad.

Y después de tanto tiempo… esa conversación sigue viva.

Resultó que al otro lado del teléfono estaba Jorge, un chaval gallego de 24 años, que en su desesperación por salir de la oscuridad donde estaba, encontró mi web y se atrevió a contactarme.

Jorge es chico con un corazón enorme, que vive con sus padres y que anda atrapado en una mente hiperactiva.  No tiene muchos amigos, a estas alturas no sé, aún, si realmente tiene algún amigo de verdad con el que pueda compartirse.

Es un lobo solitario, bueno, voy a hablar en pasado, porque esto ya cambió.

Empecemos de nuevo…Jorge era un lobo solitario, un chico que, literalmente, odiaba su aspecto físico, según él se daba asco, me decía que era un monstruo.

Tarde 6 meses en que me mandara una foto. Y como ya supondréis, para nada era el esperpento que decía ser.

Me mando un selfie, donde se veía a un chaval guapetón de ojos asustados, y con algún kilillo de más.

Lo que más me llamo la atención fue su mirada triste y su rostro serio.

Me dijo que nunca sonreía, que no sabía.

Imaginaros al típico chico que vive “oculto” del mundo, en casa de sus padres, encerrado en su habitación, y que no tiene otra manera de respirar que abriendo la ventana de internet.

Jorge se pasaba la vida sentado en un sofá o delante del ordenador, y la única manera que tenía de agotar su energía, era masturbándose una y otra vez.

Se masturbaba unas diez veces al día, de forma compulsiva, con un intento de tranquilizarse y encontrar un poco de serenidad.

Pero se sentía francamente mal con ese acto compulsivo, no le gustaba que le dominara, y tampoco era demasiado placentero, el objetivo no llegaba a su alcance pues solo le calmaba durante unos minutos.

Con las preguntas que me hacía, me daba cuenta que él quería salir de esa “adicción”, quería trascenderla, quería encontrar sentido al sexo, eso fue lo que me llamó la atención. El hecho de encontrarme a un chico atrapado en esa conducta que otros muchos comparten, y que me pidiera ayuda para ver más allá del puro acto mecánico, me conmovió.

Me decía que tenía que haber otra manera de sentir, que no podía creer que el sexo fuera tan frio y robótico como mostraban las películas pornográficas.

A través de los muchísimos mensajes de watts app, videos que le mandaba, libros recomendados por mí y alguna que otra conversación telefónica, Jorge fue evolucionando despacito, pero con pie firme.

Era un chico con una inseguridad tremenda y montones de complejos. Me di cuenta que no podía hablarle con demasiado enredo, tenía que reducirlo todo a conceptos simples y fáciles de comprender, la práctica se convirtió en una secuencia de sencillas mini-practicas.

Empecé por hacerle comprender que para rebajar ese ritmo compulsivo, tenía que gastar energía de otra forma, si no sería muy difícil que le pudiese llevar a otro nivel.

Así que, en la 1ª fase, le puse unas pautas de comportamiento diario.

Cada día tenía que salir de casa y andar durante 1h, lloviera, nevara o granizara, y empezar a sustituir alguna ingesta de comida basura por algo de fruta.

Tengo que decir, que Jorge estaba tan agradecido de que alguien le tendiera una mano, que hacia todo lo que yo le proponía con ganas, aunque no sin esfuerzo, claro.

Pasado unos 3 meses había perdido 7k y se sentía más ágil. Durante una hora diaria su cerebro recibía oxigeno limpio, cosa que ayuda a tener más positividad, y ya se sentía un poquito menos horrendo.

La compulsión seguía pero había días que estaba tan cansado, que en vez de 10 veces lo hacia 7, o menos. Un gran éxito.

En la segunda fase le propuse andar 1 km y correr otro, simultáneamente, durante 1h.

Le pedí que, en al menos dos de las veces que se masturbara, lo hiciera tendido en la cama, y que antes de tocarse, respirara durante cinco minutos por la boca y de manera que no hubiera pausa entre la inhalación y la exhalación. Este tipo de respiración ayuda a que la energía sexual salga de los genitales y se expanda por el resto del cuerpo, relajando así  la zona sexual y  rebajando la presión.

La verdad es que no fue fácil que entendiera esta parte, ni tampoco que la pusiera en práctica.

Uno de los obstáculos era el miedo que tenía a que sus padres lo pillaran o sospecharan por sus ausencias, pero al fin encontró la manera de tener un ratito más largo de lo habitual para sus “practicas”. Su tiempo de acción normal era de 2 minutos, yo le pedí un total de 10 minutos.

Poco a poco fue rebajando la ansiedad, de 7 pasó a 6, luego a  4… y sigue trabajando en ello.

Empezó a comprender como funcionaba su energía, a entender que lo él creía que era una adicción, solo era una mala gestión de su energía sexual.

Tomó consciencia que en un cuerpo tenso y poco oxigenado, esta energía tiene tendencia a condensarse y tensionarse en los genitales, creando una necesidad urgente de ser vaciada para poder aliviarse.

Actualmente, Jorge está aprendiendo a amar su cuerpo, a cuidarlo con la comida y el ejercicio, a darse cuenta de cuando su energía se está acumulando en sus genitales y liberarla por otro camino que no solo sea el sexual.

Ha comprendido la importancia de la respiración y está cultivando el arte de la lentitud. Se siente dueño de sus actos, y está mucho más tranquilo. Ya no se siente adicto.

Este joven gallego ahora tiene un grupo de amigos con el que habla de vez en cuando y ha conseguido sentirse más seguro consigo mismo, incluso un día me envió una foto con una media sonrisa. Me pareció un gran y bonito logro, por fin se atrevía a sonreír.  Algo se está trasformado en él.

La angustia, la soledad y  la oscuridad empiezan a disiparse, ya puede vislumbrar la luz al final del túnel.

Aún queda mucho camino por recorrer, pero con la constancia y las ganas que tiene, Jorge poco a poco conseguirá vivir su sexualidad de una manera sana y edificante.

En breve empezaremos con la 3ª fase,  que le llevará a conscienciarse de cómo acrecentar el placer en todas sus expresiones y eso que él anhela con tanto fervor… subir la energía sexual al corazón.

Os mantendré informados 😉